PROGRAMA

Tse-Gutor (Danza Monástica)
La tradición del cham o danza monástica comenzó, en Namgyal, en tiempo del Quinto Dalai Lama. Las raíces del cham, empero, se encuentran en las prácticas meditativas del budismo tántrico de la India que llegaron a Tíbet a principios del siglo octavo. Aunque muchos de los gestos y movimientos tiene su origen en India, la fantástica expresividad y el vigor del cham es ciertamente resultado de la influencia de las prácticas chamanísticas del Tibet pre-budista.

Desde un punto de vista, las danzas se conciben como bellas ofrendas a todos los seres iluminados del universo. Desde otro, representan los movimientos de dichos seres divinos, tal como lo percibieron los practicantes tántricos avanzados en estado de abstracción meditativa. Mientras danzan, los monjes se visualizan a sí mismos como una determinada deidad y, a través de sus movimientos, dan forma a las cualidades especiales de ésta. Así pues, la danza no es sólo una representación simbólica, sino que se la considera, asimismo, dotada de poder propio.

Música de Invitación
Esta música emplea sonidos producidos por el dung-chen (trompa larga), el gyaling (instrumento de lengüeta parecido al oboe) y el kangdhung (trompeta de femur). Tal ofrenda musical satisface dos propósitos: anunciar a los espectadores el comienzo de las danzas rituales e invitar a todas las deidades sublimes cuya danza ritual va a representarse.

Canto de la Autogeneración como Yamantaka
La autogeneración como Yamantaka ("Aniquilador del Señor de la Muerte") se realiza con el fin de apartar el concepto ordinario del yo y generar, en su lugar, las cualidades superiores de un ser iluminado: orgullo divino, energía y apariencia clara. Mientras representan el ritual, los monjes establecen la motivación sincera de aplicarse a las actividades virtuosas con el fin de beneficiar a todos los seres vivos.

Danza del Sombrero Negro
El Sombrero Negro es un elaborado ritual cuya representación se prolongaba en Tíbet durante muchos días. El propósito del ritual es eliminar los obstáculos a la felicidad de los individuos - las emociones afectivas y los conceptos erróneos, que son causantes del sufrimiento -. Al comienzo del espectáculo, los bailarines de la Danza del Sombrero Negro ofrecen simbólicamente una libación de oro (té) a los Lamas del Linaje, a las deidades tutelares (diferentes formas del Buda) y a los Dharmapalas (protectores de la verdad), con el fin de complacerles y recibir sus bendiciones. Seguidamente, invitan a los acompañantes de los Dharmapalas junto con sus séquitos para que se unan a ellos. En el budismo tibetano, los Dharmapalas y sus acompañantes aparecen normalmente bajo un aspecto airado. El único propósito de exhibir tal aspecto es el subyugar a las mentes de los seres que se sienten afligidos por el odio, la codicia y la ignorancia. No es, pues, su motivación el enfado sino el amor y la compresión suprema.

Danza Enmascarada de Chamundi y su Comitiva
Chamundi, emanación de Palden Lkramo y consorte del Dharmapala, representa los métodos compasivos del Buda. Como tal, ella ayuda a los aprendices espirituales a evitar a que surgan obstáculos internos y externos. En su comitiva se encuentran deidades airadas masculinas y femeninas que trabajaban para Beneficio de los seres que sienten. El león y el cocodrilo de las nieves, que aparecen también en escena, son protectores femeninos del budismo, del Tíbet y del Linaje del Dalai Lama.

Danza del Ciervo
En el reino sublime de Ba, deidad tántrica, todos los seres ven transformado su estado ordinario con el fin de llevar a cabo la actividad iluminada para beneficio de otros. Aquí, el ciervo representa a una deidad protectora masculina cuyos movimientos atraen hacía sí las fuerzas destructivas. Esta danza consta de cuatro secciones: invitar a los budas y bodisatvas, hacerles ofrendas, ostentar movimientos airados para eliminar los obstáculos y suplicar a los budas y bodisatvas que regresen a sus moradas. La danza del ciervo era muy popular en Tíbet, ya que la deidad de cabeza de ciervo estaba considerada como un gran protector.

Danza del Anciano
Esta danza procede de Mongolia. El Decimotercer Dalai Lama tuvo ocasión de presenciarla en aquel país y pidió a dos monjes que la aprendieran para llevarla, después, a Lhasa. Es éste un delicioso cuento sobre un anciano que, habiendo dejado atrás gloria y juventud, caza y mata a un tigre. Puesto que el no-matar es un principio básico del budismo, la historia quiere simbolizar claramente los esfuerzos de una persona débil frente a las emociones perturbadoras, que son causantes de las acciones nocivas.

Danza de Ofrecimiento a Kalachakra
La Danza del Ritual de Ofrecimiento a Kalachakra se representa durante la preparación del Ritual para la Iniciación de Kalachakra. Los bailarines se visualizan a sí mismos como las diosas de ofrecimiento de las cuatro direcciones cardinales y del centro del Mandala de Kalachakra, el entorno divino del Buda bajo el aspecto del Kalachakra cuyo nombre significa "rueda del tiempo".

Danza de los Señores de los Cementerios
Esta danza se practica en todas las tradiciones tántricas. Los movimientos atléticos, e incluso juguetonas, de los cuatros esqueletos tienen el propósito de exhibir las intrépidas cualidades de los que han superado el ego, los protectores de la verdad. La danza se representa generalmente al final del año, durante un festival de siete días en el que se purifican todas las fuerzas negativas acumuladas a lo largo de esos doce meses.


Danza de las Cinco Dakinis
Las dakinis, o deidades femeninas que surcan el cielo, juegan un papel primordial en la experiencia visionaria de los practicantes tántricos. Las dakinis son las portadoras del tiempo de la sabiduría, y sus cantos inspiran una percepción directa y profunda. El gran maestro Tabu Rimpoché, coetáneo del Decimotercer Dalai Lama, recibía visitas frecuentes de las dakinis. Las voces y movimientos de éstas eran de tal belleza, que el maestro enseñó más tarde sus cantos y danzas a los monjes del Monasterio de Namgyal.