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Danza
del Sombrero Negro
El Sombrero Negro es un elaborado ritual cuya representación se prolongaba
en Tíbet durante muchos días. El propósito del ritual
es eliminar los obstáculos a la felicidad de los individuos - las emociones
afectivas y los conceptos erróneos, que son causantes del sufrimiento
-. Al comienzo del espectáculo, los bailarines de la Danza del Sombrero
Negro ofrecen simbólicamente una libación de oro (té)
a los Lamas del Linaje, a las deidades tutelares (diferentes formas del Buda)
y a los Dharmapalas (protectores de la verdad), con el fin de complacerles
y recibir sus bendiciones. Seguidamente, invitan a los acompañantes
de los Dharmapalas junto con sus séquitos para que se unan a ellos.
En el budismo tibetano, los Dharmapalas y sus acompañantes aparecen
normalmente bajo un aspecto airado. El único propósito de exhibir
tal aspecto es el subyugar a las mentes de los seres que se sienten afligidos
por el odio, la codicia y la ignorancia. No es, pues, su motivación
el enfado sino el amor y la compresión suprema.
Danza
Enmascarada de Chamundi y su Comitiva
Chamundi, emanación de Palden Lkramo y consorte del Dharmapala, representa
los métodos compasivos del Buda. Como tal, ella ayuda a los aprendices
espirituales a evitar a que surgan obstáculos internos y externos.
En su comitiva se encuentran deidades airadas masculinas y femeninas que trabajaban
para Beneficio de los seres que sienten. El león y el cocodrilo de
las nieves, que aparecen también en escena, son protectores femeninos
del budismo, del Tíbet y del Linaje del Dalai Lama.
Danza
del Ciervo
En el reino sublime de Ba, deidad tántrica, todos los seres ven transformado
su estado ordinario con el fin de llevar a cabo la actividad iluminada para
beneficio de otros. Aquí, el ciervo representa a una deidad protectora
masculina cuyos movimientos atraen hacía sí las fuerzas destructivas.
Esta danza consta de cuatro secciones: invitar a los budas y bodisatvas, hacerles
ofrendas, ostentar movimientos airados para eliminar los obstáculos
y suplicar a los budas y bodisatvas que regresen a sus moradas. La danza del
ciervo era muy popular en Tíbet, ya que la deidad de cabeza de ciervo
estaba considerada como un gran protector.
Danza
del Anciano
Esta danza procede de Mongolia. El Decimotercer Dalai Lama tuvo ocasión
de presenciarla en aquel país y pidió a dos monjes que la aprendieran
para llevarla, después, a Lhasa. Es éste un delicioso cuento
sobre un anciano que, habiendo dejado atrás gloria y juventud, caza
y mata a un tigre. Puesto que el no-matar es un principio básico del
budismo, la historia quiere simbolizar claramente los esfuerzos de una persona
débil frente a las emociones perturbadoras, que son causantes de las
acciones nocivas.
Danza
de Ofrecimiento a Kalachakra
La Danza del Ritual de Ofrecimiento a Kalachakra se representa durante la
preparación del Ritual para la Iniciación de Kalachakra. Los
bailarines se visualizan a sí mismos como las diosas de ofrecimiento
de las cuatro direcciones cardinales y del centro del Mandala de Kalachakra,
el entorno divino del Buda bajo el aspecto del Kalachakra cuyo nombre significa
"rueda del tiempo".
Danza
de los Señores de los Cementerios
Esta danza se practica en todas las tradiciones tántricas. Los movimientos
atléticos, e incluso juguetonas, de los cuatros esqueletos tienen el
propósito de exhibir las intrépidas cualidades de los que han
superado el ego, los protectores de la verdad. La danza se representa generalmente
al final del año, durante un festival de siete días en el que
se purifican todas las fuerzas negativas acumuladas a lo largo de esos doce
meses.
Danza de las Cinco Dakinis
Las dakinis, o deidades femeninas que surcan el cielo, juegan un papel primordial
en la experiencia visionaria de los practicantes tántricos. Las dakinis
son las portadoras del tiempo de la sabiduría, y sus cantos inspiran
una percepción directa y profunda. El gran maestro Tabu Rimpoché,
coetáneo del Decimotercer Dalai Lama, recibía visitas frecuentes
de las dakinis. Las voces y movimientos de éstas eran de tal belleza,
que el maestro enseñó más tarde sus cantos y danzas a
los monjes del Monasterio de Namgyal.
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